3 de abril de 2011

Confusión. Que digo, Estado siguiente a la confusión.

Me despierto. La luz entra por la ventana de la parte de arriba de la bohardilla. Te miro. Aún duermes. Normal. Es muy pronto, demasiado pronto. Y me quedo así un rato. Embobada, contemplando cada centímetro de tu rostro. Acaricio tu pelo. Entonces trato de responderme a mi misma a la misma pregunta de siempre, "¿Que eres para mi?". No sé contestarla. Pero por una vez, no me destroza. No necesito ponerte una etiqueta. Necesito más momentos como ese. Más tardes y noches en las que me hagas olvidarme del resto del mundo. Necesito que siga siendo como hasta ahora. Y entonces me entra pánico. ¿Y si algún día uno de los dos no puede quedarse quieto y necesita dar un paso bien hacia adelante, bien hacia atrás? Te echaría de menos. MUCHO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario