29 de abril de 2011

Bodas y esas cosas tradicionales.

Camino por la calle. Y veo a la gente, que se comporta como si de robots se tratase. Haciendo siempre las mismas cosas, haciendo lo que se supone que deben hacer. Guíandose por patrones establecidos. Chica conoce a chico. Se gustan. Se acercan. Se atraen. Chica besa a chico, chico besa a chica, chica y chico deciden caminar juntos de la mano. Cuando nadie mira, son más fogosos. En actos públicos correctos. Mostrando amor en su justa medida. Amor, nunca sexo. Él quiere tocarle a ella las tetas, pero no lo hace. No sería políticamente correcto. Hay gente delante. Por la noche, ella, en su habitación, no tiene ganas de hacer el amor, está cansada. Pero es viernes de noche, están solos, tienen una cama para ellos solos. Se acuestan. Y mantienen relaciones sexuales, como cualquier pareja de su edad, chico y chica jovenes, con un montón de tiempo por delante. Y hacerlo en ese momento es mucho más normal que haberlo hecho a las tres de la tarde, cuando caminaban de la Gran Vía cogidos de la mano y de repente se desearon tanto. Pero no, no habría sido lógico ni coherente que en ese preciso momento de éxtasis se hubiesen encerrado en un baño público. Es más coherente seguir normas de comporamiento estandarizadas.
Supongo que en parte es dificil librarse de todos estereotipos. Que lo raro asusta y que nadie quiere ser diferente. Sin embargo... sin embargo creo que no me van las cosas convencionales. ¡No! Yo no quiero eso. Ni casarme de blanco en una iglesia, por mucho que crea en Dios, porque es la práctica que realiza todo el mundo incluso cuando no creen en lo que están haciendo, una vez más por eso que llaman tradición. Y no quiero ninguna de esas cosas porque lo que siento por tí es diferente a lo que siente cualquier otra pareja. Sí, en realidad todo el amor es diferente, pero para mí, el que te regalo a tí, el que tú me regalas a mí, es más mágico y especial: porque es mío, tuyo, nuestro. Porque lo vivo, porque lo experimento día a día. Porque cuando veo a parejas televisivas me entretengo con las historias pero cuando pienso en tí sueño y la realidad empieza a volverse difusa y en su lugar aparece el paraíso.
Por todo eso, lo que quiero es simplemente quererte del modo en que te quiero, hacerte lo que te apetezca cuando me apetezca, y donde me apetezca. Odiarte hoy y esquivarte. No querer verte mañana y no hacerlo. Echarte de menos para luego desearte, hartarme de tí para después no necesitarte. Compartir contigo las cosas que quiera compartir, porque amarte no significa que tenga que mostrarte todo. No, hay emociones que necesito que sean mías, solo mías. Y que el yo se convierta en nosotros sin que me de cuenta. Matar monstruos por tí porque es la única manera de conseguir mi felicidad: haciendote feliz. Y no decirte que te quiero porque está demasiado visto. Decirte simplemente que... ya lo sabes todo.

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