23 de noviembre de 2010

Quizás sí.

Quizás sí eche de menos. Quizás me toque reconocer que por muy independiente y autosuficiente que uno sea, hay cosas que siempre llevas en tu corazón. A veces algo tan simple como un olor te transporta a los recuerdos de aquel lugar que llamabas casa. De aquel lugar del que te alejaste hasta llegar a olvidarlo. Y no puedo evitar que venga la nostalgia, el miedo a hacerme demasiado mayor. Navidad. Frio. Luces en la calle. Arboles en los centros comerciales. Familias empaquetando regalos, comprando turrón y montando el árbol, colgando las bolas y colocando la estrella. Imágenes que acuden como flashes a mi cabeza. El serrín, el musgo, el niño jesús, los mazapanes, los villancicos... el frío, las panderetas. Las doscientas personas juntandose en una casa con una sonrisa en la boca. Ella llamandome cocoliso, todos jugando. Nostalgia. Son momentos que nunca se repetirán. Momentos de los que ya no queda nada. Nadie es lo que fue. Quizás nada fue lo que parecía. Y toca seguir adelante, admitir que no existe y no existió. Las Navidades nunca serán lo mismo, es cierto. Sin embargo, "Todas deseamos un jefe perfecto, un conjunto perfecto y un coche perfecto. Pero quizás lo mejor no sea abandonar, sino buscar los accesorios que mejor le convinen."

No hay comentarios:

Publicar un comentario