12 de noviembre de 2010

Cuando menos piensas sale el sol.

En ocasiones, nuestro mundo parece venirse abajo. El vaso se llena hasta tal punto que el agua sale por sus bordes. Te ahogas. Sabes que es muy pequeño pero aún así no puedes respirar. Ves la salida, pero no tienes fuerzas para nadar y no hay nadie capacitado para sacarte a flote, aunque quizás si dispuesto a hacerlo. La vida es fácil. Los seres humanos la hacemos dificil. ¿Y qué? ¿Qué más da conocer la teoría? ¿Que más da que todos sepamos que las malas rachas terminan si eso no hace que duelan menos? Conocemos lo bueno porque hemos saboreado lo malo. Sí, ¿y qué? La teoría es bonita, pero cuando nos ocurren cosas malas no pensamos "no pasa nada, no pasa nada, gracias a esto valoraré más cada beso y cada caricia". No. Nadie piensa así. Preferimos hundirnos en un vaso de agua en el que podríamos permanecer de pie.
Ahora he asumido que esos malos momentos existen y existirán siempre. Uno nunca puede ser permanentemente feliz. Pero si es cierto que como en una película, puede abundar el color o el blanco y negro. Aunque algunos días se tiñan de gris, me alegro de vivir en un mundo que parece sacado del mago de Oz. Un mundo donde el sol sale casi todas las mañanas. Con altibajos, sí, pero con más altos que bajos. Amistad, dulzura, confianza, pasión. Sueños. Sueños que se vuelven reales. Ilusión. Proyectos. Futuro. Tantas cosas cuyo valor no se puede calcular... mucho más que riqueza. Un mundo en el que constantemente, sale el sol.

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