13 de noviembre de 2010

Confusión.

A veces los sentimientos son claros. Y entonces, nos sentimos seguros. Cuando sabemos lo que queremos, lo que necesitamos y lo que nos hace felices. Sin embargo no siempre es así. Me atrevería a decir que casi nunca es así. Cuando en tu mente ocurren constantes "brain storms", cuando las ideas aparecen y desaparecen y se agolpan, y se cruzan y descruzan, y giran, y dan vueltas, y bailan, y se emparejan para quedarse solas y despúes formar grupos. Cuando no sabes muy bien qué es lo que dice tu cabeza, qué opina tu corazón al respecto ni quien es más fuerte de los dos.
Lo cierto es que hay realidades que cuesta afrontar. Es más fácil pensar: todo está bien así. Es fácil dejarse llevar pero a veces no te llena por completo. Lo único que tengo claro es el modo en que me hace feliz, lo mucho que me aterra la idea de perderle y ese sentimiento de que dejar las cosas como están no es suficiente. Arriesgarse cuesta, sobre todo cuando lo que está en juego tiene un valor infinito y ni siquiera te sabes las reglas. Es mucho más fácil cometer errores. Y en medio de todo ese descontrol continua existiendo otro pánico mucho mayor. ¿Cómo confiar en los demás si no confías en tí misma?

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